Muere José Manuel Lara, editor de la saga Planeta

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El empresario, fallecido a los 68 años víctima de un cáncer, hizo llegar el Grupo a 25 países con cien editoriales y entró en medios de comunicación.

El 15 de octubre de 2014, un José Manuel Lara Bosch consumido por el cáncer con el que batallaba desde hacía años paseó una mirada melancólica por el Palacio de Congresos donde se celebraba el que sería su último Premio Planeta. En la enésima muestra de coraje frente a la sañuda enfermedad, el día anterior había advertido sobre el peligro defractura social en la sociedad catalana y la diáspora empresarial que provocaría el proceso independentista que promovía Artur Mas.

No era la primera vez que aquel hombre de apariencia tranquila alzaba la voz. Lo había hecho desde la época del nuevo Estatut. Si Cataluña se desgajaba de España, las editoriales del Grupo Planeta dejarían el Principado: «No se conoce ningún editor que tenga sede en el país extranjero del idioma de origen», razonaba. Al borde de una consulta cuya única función era movilizar al independentismo para las llamadas «elecciones plebiscitarias», Lara Bosch se debía a los intereses de sus accionistas: «Si Planeta se va de Cataluña no será por un cabreo, sino por una decisión empresarial», insistió.

Además del secesionismo y sus daños colaterales, el otro caballo de batalla del presidente de Planeta era la piratería. Lara Bosch seguía demandando una ley que persiguiera de forma eficaz a aquellos que viven de la creatividad ajena, que se ampliara la definición de copia privada y que los bloqueos de las webs piratas de descargas fueran inmediatos, para no quedar varados en interminables procesos jurídicos.

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En aquel Lara de postrimerías, uno no podía dejar de recordar el genio andaluz de su padre, José Manuel Lara Hernández, tamizado por la sensatez catalana de su madre, doña Teresa. Recordando sus orígenes, se comprendía aquella inquietud por la ruptura de la trama de afectos a raíz de un proceso que dividía en dos bandos la sociedad catalana. Fundada en 1949, la editorial Planeta se convirtió junto a la de José Janés en la referencia de los lectores de posguerra y se asoció desde 1952 con el premio mejor dotado económicamente en lengua española.

Después de cursar Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona, que completó con un máster de la escuela de negocios ESADE, José Manuel hijo tuvo su primer contacto con el mundo editorial en la Librería Larousse de París y desempeñó diversas responsabilidades en las empresas del Grupo Planeta de España y Latinoamérica. Ocupado desde los años setenta en uno de los filones del Grupo, la venta directa a particulares de obras en fascículos, su destino en la empresa familiar cambió radicalmente el 18 de agosto de 1995.

Su hermano Fernando, que había sido designado por su padre consejero delegado, se estrelló con su BMW en la A-18. Había llovido y al regresaba de la presentación en Manresa del R.C.D. Español, el equipo de la familia Lara. La muerte de Fernando con solo 38 años obligó al patriarca a replantear la estructura del Grupo Planeta. José Manuel Lara Bosch pasaba a ser consejero delegado y luego presidente, tras el fallecimiento de su padre. Una hegemonía compartida con dos de sus hermanas –representadas por el número dos del Grupo, José Creuheras .

El hombre que tomó el timón

Con cincuenta años, aquel hombre de alta estatura y voz grave que siempre dejaba un espacio a la retranca tomó el timón de un grupo editorial que devenía en holding multimedia. A la cuarentena de sellos del grupo, se añadía la expansión en Francia a través de Groupe Editis, la compra del Grup 62 en lengua catalana y el despliegue de Casa del Libro. En el terreno de los medios de comunicación, Planeta adquirió el diario La Razón y mantuvo hasta su cierre el gratuito ADN, mientras que se expandía a Latinoamérica con la Casa Editorial El Tiempo y publicaba revistas en Prisma Publicaciones.

La presencia en el sector audiovisual se ha visto potenciada por la mayoría accionarial en Antena 3 y la compra de La Sexta –dos cadenas de signo político contrario-, la emisora Onda Cero, Atresmedia, así como en la distribución cinematográfica a través de DeAPlaneta. Las inversiones «planetarias» no acaban aquí: Lara fundó la compañía aérea Vueling, participó en el accionariado del R.C.D. Español y Banc Sabadell y tanteó la biotecnología en Plasma Biotech.

Miembro de la junta directiva de la Empresa Familiar, patrono de la Fundación Carolina y de la Fundación Príncipe de Gerona, Lara Bosch fue reconocido en 2007 con la Creu de Sant Jordi y en 2009 con laMedalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

Después de dos décadas de expansión del gigante multimedia español, Lara se topó en 2012 con un diagnóstico capaz de derribar a cualquier ser humano: los médicos solo le daban un veinte por ciento de posibilidades de sobrevivir al cáncer de páncreas que le habían detectado.

Lejos de venirse abajo, aquel hombre alto y corpulento comenzó a consumirse físicamente, pero sin perder, en ningún momento, el aplomo psíquico. Siguió presidiendo los premios Planeta y gestionó sus empresas. Mantuvo con los periodistas el irónico ritual «marca de la casa» sobre la autoría del ganador. En el Líber 2014, la Federación de Gremios de Editores de España reconoció su trayectoria editorial.

En aquel acto, volvió a plantar cara a la piratería digital proponiendo que el libro físico llevara incorporado el acceso a una copia digital y ofreció todo su apoyo para mejorar la ley de propiedad intelectual de Lassalle. Al recibir el trofeo de sus colegas confesó que siempre se había divertido mucho con su trabajo. Si se retiraba, le gustaría volver a los orígenes y llevar una pequeña editorial para dedicar la jornada completa a los libros de toda la vida… En nuestra memoria, aquella mirada del editor en su último Planeta.

Fuente: www.abc.es

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