Resumen político del 2013

Puede que el hecho más recordado e importante de este año que dejamos atrás, por la grandeza del personaje protagonista, muy por encima de los actuales líderes mundiales, y la importancia de su legado, sea la marcha definitiva de este mundo de Madiba, Nelson Mandela.

Pero el resumen que yo tengo en mi mente de este 2013 que se nos va entre las manos, tiene otros protagonistas no tan ilustres y generosos con su pueblo. En estos momentos recuerdo algunos momentos protagonizados por nuestro Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ese señor que dice saberse con el deber cumplido pues actúa, según él, por el bien común del país. Ese señor al que ya nadie cree y tan solo es defendido por sus fans más ultras, estilo Marhuenda, hasta llegue el momento en que el cadáver huela demasiado a muerto.

En especial siempre recordaré aquella rueda de prensa a través de un televisor de plasma, todavía me pregunto como es posible que la sala no estuviera vacía, que aquellos periodistas no le dieran plantón, a una pantalla. Hablando de periodistas y de pantallas recuerdo a los indignados reporteros de Canal Nou, que no dijeron esta boca es mía sobre la manipulación mediática y electoralista que el PP valenciano hacía de la televisión autonómica desde la época de Zaplana hasta que les cerraron el chiringuito, hace poco más de un mes.

Recuerdan a Luis Bárcenas y sus famosos papeles, unas hojas que harían temblar a todo un gobierno se han quedado, como pasa con todos los casos de corrupción en España, en papel mojado. La famosa contabilidad B del Partido Popular llevó a los dirigentes populares, en el gobierno o no, a situaciones muy embarazosas y ridículas, Dolores de Cospedal se mostró incapaz de explicar aquello del ‘despido en diferido’ y desde la sede de Génova el nombre del ex-tesorero, al que todos amaron una vez, dejó de pronunciarse.

El principal partido de la oposición tampoco se libra de su cuota de corruptelas varias mientras juega a reinventarse constantemente sin ser capaz de lograrlo nunca. Ahí está el ‘caso de los ERE’ en Andalucía, donde se implica a miembros del ejecutivo autonómico gobernado por el PSOE y a líderes sindicalistas de UGT-A.

Podríamos hablar también de la estafa de las preferentes, de la investigación judicial en el ‘caso Nóos’ que salpica hasta dejar empapados a varios miembros de la Casa Real, de la vergüenza que provoca la sentencia de absolución de todos los juzgados por el hundimiento del Prestige, del escándalo de Bankia y las jubilaciones millonarias de los dirigentes de cajas y bancos intervenidos y rescatados con dinero público. De las contrarreformas de Wert y Gallardón, de la vergonzante amnistía fiscal de Montoro y sus ataques al mundo de la cultura.

Cuando el reloj marque las doce campanadas que darán la bienvenida al nuevo año, cada uno de nosotros tendrá registrado en su memoria, de forma muy personal, los acontecimientos que ha vivido durante los últimos doce meses.

Puede que sea la pérdida y el recuerdo amable de algún ser querido, una boda o un nacimiento, encontrar un empleo más o menos estable, perder ese empleo. También puede que hallamos encontrado un lugar donde vivir e iniciar un proyecto vital o que nos hayan desahuciado y echado a la calle; es muy probable que en más de una ocasión durante el año que nos deja hallamos tenido que hincar la rodilla en el suelo, no por pleitesía ni devoción, si no porque hay que llevar alimento a casa. Es muy posible que nos hayan reducido o congelado el salario, que nos hayan recortado hasta la mitad la jornada o que nos la aumenten sin remunerarnos.

Existen muchas posibilidades de que este 2013 que se marcha veloz sea un año para olvidar, es por esto que en homenaje a quienes pelean día a día por cambiar el sistema y contra las injusticias quiero terminar con una reflexión que el gran Nelson Mandela acuñó y que espero lleve a la reflexión a quien todavía no lo haya hecho.

“Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”.

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